sábado, 3 de noviembre de 2018

Despliegue de efectivos causa tensión en frontera de EEUU

BROWNSVILLE, Texas, EEUU. Mientras los primeros efectivos militares enviados a la frontera de Estados Unidos con México tendían el viernes rollos de alambre de cuchillas en un puente y una ribera, una sensación de intranquilidad cundía en todo el Valle del Río Grande, en Texas.
La idea que el presidente Donald Trump propala de una frontera sitiada por traficantes de narcóticos y otros delincuentes discrepa con la realidad diaria de los habitantes de las localidades ubicadas lo largo de los 3.126 kilómetros (1.954 millas) que separan a Estados Unidos de México, las cuales figuran entre las más seguras del país.
Algunos habitantes del Valle ponen en duda la necesidad de esa enorme presencia militar y temen que manche la imagen de la zona. Y algunos temen que haya violencia si llega o cuando llegue la caravana de migrantes centroamericanos a la frontera de Estados Unidos, la cual fue la razón expresada para el despliegue de efectivos.
Aunque el extremo sur de Texas es la zona más utilizada para entrar ilegalmente en Estados Unidos, los agentes fronterizos efectúan numerosos arrestos en zonas remotas, a decir en riveras deshabitadas del río Bravo (o Grande), así como en senderos de tierra y caminos con maleza crecida.
“Me siento más seguro aquí que cuando voy a ciudades más grandes”, dijo el viernes Emmanuel Torres, quien ha vivido toda la vida en el Valle del Río Grande, mientras desempeñaba su trabajo en una cafetería en Brownsville, que con 200.000 habitantes es la ciudad más poblada en la región.
Torres, de 19 años, dijo que la gente del área se siente “mucho como en familia” y que le preocupa que la presencia de los soldados atice en quienes no viven en la zona la percepción de una frontera disfuncional.

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