martes, 10 de septiembre de 2019

Raymond y Miguel: “No salimos del asombro por lo que Dios ha hecho por nuestra carrera”

Raymond Pozo y Miguel Céspedes lograron conectar con el público gracias a su talento. Entraron a la televisión y sortearon todo tipo de traumas, porque tenían una meta: salir de la pobreza y convertirse en figuras cimeras del humor.
Fue hace 25 años que arrancó su viaje en los escenarios. El Grupo Telemicro fue su plataforma y desde allí, con el soporte de Juan Ramón Gómez Díaz, trascendieron más allá de suelo dominicano.

Ahora, el próximo 14 de este mes, contra los pronósticos que ponen en duda su capacidad de llenar el Palacio de los Deportes, llegarán al recinto con su espectáculo “Los Reyes pal’palacio”.
Miguel Céspedes y Raymond Pozo han fortalecido su relación de amistad, que desde hace años pasó a ser una especie de hermandad que involucra a sus respectivas familias.
Miguel Céspedes
Para el comediante la convocatoria representa un gran paso. “Este espectáculo será un gran peldaño para nuestra carrera y para el humor dominicano porque lo que estamos preparando es un espectáculo sin precedentes. Se trata de una producción en la que contamos con la colaboración de la mayoría de los artistas que hemos convocado. Sabemos que esto quedará para la historia del humor y será una base para las nuevas generaciones”, reflexionó el humorista.
La producción del espectáculo está a cargo de José Enrique Pintor. Más de doscientas personas están trabajando para el montaje. Ambos tienen plena confianza en el experimentado productor y cineasta.
Una inversión de ocho millones de pesos que han salido del bolsillo de los patrocinadores está siendo utilizada para complementar la actuación de la pareja y de los invitados.
“Artistas de distintos géneros estarán con nosotros y el público recibirá un espectáculo que la gente no espera. Liondy Ozoria, Nashla Bogaert, Irving Alberti, Juan Carlos Pichardo... entre muchos artistas más estarán con nosotros”, afirmó Céspedes.
Este afirma que los veinticinco años en el humor han valido la pena. “Cuando miro más allá del aplauso veo mucha satisfacción. Por ejemplo, yo siempre iba al Palacio de los Deportes a comer ‘gina’ cuando muchacho y 40 años después voy a presentarme allí en un espectáculo que ya está casi vendido en su totalidad. Eso es para cualquier ser humano muy gratificador. Nosotros nos salimos del asombro de todo lo que Dios ha hecho por nuestras carreras. Es una enseñanza para los jóvenes para que se fajen a trabajar con ahínco”, dijo.

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