domingo, 26 de noviembre de 2017

Ancianos viven con austeridad y soledad la crisis de Venezuela

CARACAS. Como consecuencia de la ola de emigración que atraviesa Venezuela, sus ancianos se ven afectados por el abandono total o parcial de sus familiares que, entre otras cosas, les dificulta o impide continuar su independencia y los deja aún más vulnerables ante la crisis económica y social que sacude al país.
Las personas de la tercera edad no escapan a la escasez de productos básicos y medicamentos, a la galopante inflación, a la inestabilidad económica, y mucho menos a los altos índices de delincuencia y violencia que tiene el país petrolero.
Gilberto -que por seguridad pidió a Efe no exponer su apellido tiene 78 años. La mayor de sus dos hijas vive en República Dominicana desde hace cuatro años cuando decidió emigrar para “buscar un mejor futuro para su pequeña de dos años”; su segunda hija inició la misma aventura hace seis meses hacia Colombia.
Él es viudo y dice gozar de salud salvo un eventual dolor de cadera y “alguna que otra subida de tensión”; sin embargo, debe mantener un tratamiento para controlar la presión arterial y afirma que lo cumple a medias debido a que no encuentra los medicamentos desde hace varios meses.
“Mi hija brincaba de un lado a otro para encontrarme las medicinas, hacía colas, las compraba bachaqueado (revendido informalmente), a veces encontraba quién se las donara. Ahora no está ella y yo no las encuentro, y si hago cola me mata el dolor de cadera. Cuando la encuentro parto la pastillita y me tomo solo media dosis”, dijo a Efe.

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