jueves, 15 de noviembre de 2018

¿Está vivo Johnny Abbes?

¿Está vivo Johnny Abbes, el jefe del Servicio de Inteligencia Militar (SIM)  durante la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo? Es la pregunta que se debate ahora entre historiadores,  y en las redes sociales,  luego de que el escritor Tony Raful,  en la columna que publica en este diario, revelara que el sanguinario matón vive hoy, a sus 94 años, en la ciudad de Nueva York, acompañado de una dama dominicana que se oculta con una documentación peruana y cuyos datos aportará en los próximos días.
La tesis de Raful es que Abbes fue protegido por los servicios secretos de los Estados Unidos y, en especial, por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), con cuyas instituciones pasó a trabajar como informante.
Historiadores como Juan Daniel Balcácer dicen que se trata de una tesis, pero que el hecho real es que Abbes murió en Haití, tras ser secuestrado, junto a su familia, por orden del dictador de ese país, Francois  Duvalier. Euclides Gutiérrez ha adelantado que se referirá al tema cuando Raful complete su versión.
Otra versión contraria está contenida en el libro de Orlando Inoa, quien recientemente publicó una obra que recoge las memorias de Abbes, y donde también sostiene que murió en Haití.
El mismo Raful publicó, en su columna en este diario, el 05 de mayo del 2009, que a Johnny Abbes “lo mataron por deslenguado”.
En ese entonces, planteó que era falsa la tesis de que Johnny Abbes García fuera víctima de la purga de militares haitianos ordenada por el dictador  Duvalier, al descubrirse una trama golpista dirigida por el esposo de su hija, el coronel Max Dominique.
Según planteó, Abbes García fue asesinado por mandato dominicano, no haitiano, ya que desde el vecino país estaba amenazando con asesinar al entonces presidente Joaquín Balaguer, a quien acusaba de traicionar a su jefe, Trujillo.
A Abbes lo asesinaron los temibles “Ton Ton Macoutes”, por órdenes del coronel Jean Tassy, quien pidió 70,000 dólares para hacer esa operación. Ese dinero le fue entregado parcialmente por un intermediario, un diputado haitiano muy amigo del presidente Balaguer, quien sirvió como enlace para el primer acuerdo o contrato de braceros haitianos con el Gobierno dominicano, en 1966.
Ese diputado haitiano recibió el dinero de dos altos oficiales de las Fuerzas Armadas, muy cercanos a Balaguer, sin el consentimiento del mandatario. El coronel Jean Tassy reclamó al diputado André Simó la entrega del dinero restante después de la muerte de Abbes, pero el diputado le comunicó a Duvalier lo que había pasado y Duvalier, indignado porque no se le informó lo ocurrido, mandó a buscar al coronel Tassy quien, cuando se enteró de que el diputado estaba en el despacho de Duvalier, se asiló en la embajada de Brasil, obteniendo protección diplomática, escribió el historiador y político.
La única vez que Duvalier se refirió a Abbes García fue en una rueda de prensa, a propósito de una pregunta de un periodista norteamericano, y dijo: “Hay que preguntarle a sus amigos militares dominicanos que deben tener mejores informaciones que yo”, cerrando el capítulo de Johnny Abbes García, asesinado “por indiscreto y bocón”, concluyó.
Un nuevo capítulo
Sin embargo, la novela sobre la supuesta muerte del sicario tiene un nuevo capítulo, que Raful anuncia revelará en su próxima entrega.

Tal vez ese nuevo episodio tiene su origen en la investigación de Raful para escribir su último libro, “Rapsodia del crimen”, donde destaca la participación del dictador Rafael Trujillo Molina en el asesinato del presidente de Guatemala, Carlos Castillo Armas, la noche del 26 de julio de 1957.

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